Lionel Messi volvió a escribir una página dorada en su inagotable legado. En una noche cargada de emociones, polémicas arbitrales y momentos de fútbol de alto vuelo, el capitán argentino guió a Inter Miami a las semifinales de la Copa de Campeones de la Concacaf. Las Garzas vencieron 3-1 a Los Ángeles FC en el Chase Stadium y revirtieron una serie que había comenzado con sabor amargo en la ida. Con un doblete decisivo y liderazgo absoluto, Messi ratificó por qué sigue siendo la figura más influyente del continente.
La historia parecía torcerse en contra del equipo dirigido por Javier Mascherano apenas arrancado el partido. A los 9 minutos, Aaron Long silenció al estadio floridano al aprovechar un desconcierto defensivo y adelantar a la visita. El 1-0 obligaba a los locales a marcar al menos tres goles, ya que el tanto fuera de casa cuenta como criterio de desempate en esta edición del torneo.
Los fantasmas sobrevolaban el cielo de Fort Lauderdale, pero entonces apareció él, como tantas veces. Lionel Messi, acompañado en el once inicial por varios compatriotas —Oscar Ustari, Marcelo Weigandt, Federico Redondo y Tadeo Allende—, asumió el protagonismo y comenzó a inclinar el campo a su favor.
La primera gran jugada del astro rosarino fue tan brillante como polémica. Sacó rápido un tiro libre, cuando Hugo Lloris aún organizaba su barrera, y la pelota besó la red. Todo el estadio celebraba hasta que el árbitro, que había convalidado el tanto inicialmente, anuló la acción a instancias del VAR. La frustración no duró mucho.
Minutos después, a los 34, Messi volvió a desequilibrar. Esta vez, sin margen para cuestionamientos. Recibió al borde del área, se perfiló y sacó un zurdazo letal que se incrustó en el ángulo izquierdo del arquero francés. Un gol de antología, al estilo clásico del 10, para empatar el partido e inyectarle energía al sueño de clasificación.
Ya en la segunda mitad, Inter Miami intensificó su asedio. El 2-1 llegó de manera inesperada, aunque merecida. Noah Allen levantó un centro buscando a Redondo, quien no llegó a conectar, pero el balón sorprendió a todos y terminó colándose por el segundo palo, tras una floja respuesta de Lloris. Delirio total en el Chase Stadium.
Con el empate global y la serie en la cuerda floja, cada ataque se vivía con el corazón en la boca. Fue entonces cuando ocurrió el momento más insólito de la noche: Malcon, defensor de LAFC, cometió una mano dentro del área que en principio pasó desapercibida. La intervención del VAR fue clave para que el árbitro señalara el punto penal. Y allí fue Messi, como en las grandes noches. Con frialdad de hielo, definió suave al lado opuesto de la estirada de Lloris, reviviendo su duelo con el arquero que sufrió su magia en Qatar 2022.
Con ese tanto, el marcador global quedó 3-2 para los de Florida, que supieron defender la ventaja en los minutos finales con inteligencia y oficio. Mascherano celebró con euforia desde el banco: no solo por la clasificación, sino por haber guiado a un equipo joven y en formación hacia una de las mejores actuaciones de su corta historia.
Ahora, Inter Miami se enfrentará a Vancouver Whitecaps en las semifinales, equipo que superó a Pumas gracias al valor doble del gol de visitante. En la otra llave se asegura una presencia mexicana en la final, ya que Tigres y Cruz Azul definirán al segundo finalista.
Lo cierto es que, mientras algunos cuestionaban su llegada a la MLS como un retiro dorado, Lionel Messi continúa rompiendo esquemas. A sus 37 años, su hambre de gloria sigue intacto y su fútbol, más vigente que nunca. Con él en cancha, Inter Miami se atreve a soñar con lo imposible. Y cuando Messi sueña, el mundo del fútbol se prepara para presenciar otra obra maestra.