La etapa de Mariano Herrón como técnico interino en Boca empieza a tomar forma. Tras el sacudón que significó la salida de Fernando Gago, el exayudante de campo asumió la conducción del primer equipo con una idea clara: cambiar el rumbo desde la base. En su tercer entrenamiento consecutivo al frente del plantel, el DT mantuvo la misma formación titular que probó el miércoles, aunque introdujo un movimiento táctico que puede ser clave para el futuro inmediato del equipo.
Herrón decidió reubicar a Rodrigo Battaglia en la mitad de la cancha, rompiendo así con el esquema anterior que lo mostraba como zaguero. El mediocampista, que llegó con buenos antecedentes desde Brasil, ahora tendrá la chance de influir más directamente en el juego y recuperar su perfil natural. Esta modificación, más allá del contexto, también responde a un reclamo interno del Consejo de Fútbol: Battaglia no había sido utilizado en su mejor posición, una de las críticas que terminó por erosionar la gestión de Gago.
Otra señal fuerte fue la eliminación definitiva de la línea de cinco defensores, sistema que terminó de implosionar en la derrota frente a River. En su lugar, volvió la línea de cuatro con los mismos nombres que habían enfrentado a Estudiantes, antes del clásico. Pero el movimiento más llamativo fue la inclusión de Cristian Lema, quien no juega oficialmente desde hace más de medio año, en la zaga junto a Marcos Rojo. El ingreso de Lema obligó a salir a Milton Delgado, uno de los más regulares del año, lo que evidencia que Herrón está dispuesto a hacer cambios drásticos para reconfigurar el equipo.
Además, Brian Aguirre fue probado como acompañante de Miguel Merentiel en el frente de ataque. Kevin Zenón, de actuación opaca ante River, dejó su lugar. Merentiel, por su parte, se mantiene como pieza fija ante la baja de Cavani y Milton Giménez por lesión.
De cara al encuentro frente a Tigre este domingo a las 18:00, Herrón busca encontrar respuestas rápidas dentro de un grupo que todavía asimila el golpe por la salida de su anterior entrenador. El objetivo inmediato es ganar, pero también recuperar confianza, solidez y orden. Y aunque el margen de maniobra es corto, los primeros movimientos del técnico interino empiezan a marcar una línea clara.