En una noche de alto vuelo en el Monumental, River Plate impuso condiciones desde el primer minuto y le ganó 3-0 a Barracas Central con una actuación contundente, efectiva y sin fisuras. Con esta victoria, el equipo dirigido por Gallardo selló su clasificación a los cuartos de final del Torneo Apertura 2025, donde ya lo espera Platense, uno de los equipos revelación del certamen tras haber eliminado a Racing.
El equipo de Núñez necesitaba mostrar fortaleza en esta instancia decisiva y no defraudó. Apenas a los 11 minutos del primer tiempo, un balón que nació en los pies de Kevin Castaño y fue prolongado de cabeza por Gonzalo Montiel, terminó en los botines de Paulo Díaz, quien controló con clase y definió con la frialdad de un delantero para abrir el marcador. El Monumental, que lucía colmado, comenzaba a disfrutar de una noche que prometía emociones fuertes.
Pese a la ventaja, River no levantó el pie del acelerador. Nacho Fernández fue un constante dolor de cabeza para la defensa de Barracas, y aunque un offside le impidió celebrar su primer intento, se desquitó a los 43, tras una gran jugada de Franco Mastantuono que desbordó y asistió al ex Gimnasia para el 2-0. Antes del descanso, el Millonario ya había dejado casi sentenciado el partido.
En el complemento, River sufrió algunos sobresaltos con las salidas obligadas por lesión de Montiel y luego del propio Paulo Díaz, pero ni siquiera esos imprevistos le quitaron el control del juego. Fabricio Bustos, que ingresó por el lateral derecho, incluso marcó un golazo que fue anulado por una infracción previa. Barracas intentó reaccionar con un tanto de Bruera que también fue invalidado por fuera de juego, y cuando todo parecía definido, llegó la joya de la noche: Marcos Acuña sacó un bombazo desde afuera del área que besó el palo y se metió en el ángulo para el 3-0 definitivo.
River redondeó una actuación sólida, fue superior en todas las líneas y demostró que está en condiciones de pelear por todo. Ahora, el desafío será ante Platense por un lugar en semifinales. En Núñez, la ilusión está más viva que nunca.