Mientras en Buenos Aires el clima institucional de Boca se tornaba cada vez más denso, con pasacalles cargados de acusaciones colgados en Casa Amarilla y una Bombonera que retumbó con insultos tras la derrota con Atlético Tucumán, Juan Román Riquelme decidió cumplir con su compromiso internacional y volar hacia Paraguay. El presidente xeneize participó del Congreso anual de FIFA en Asunción, pero también se dio el gusto de volver a calzarse los botines y recordar viejos tiempos en el Torneo de Leyendas organizado por la entidad madre del fútbol mundial.
El evento, que reúne a exfutbolistas emblemáticos de distintos países junto a autoridades deportivas y políticas de la región, sirvió para que Riquelme, siempre elegante con la pelota, demostrara que el talento permanece más allá del retiro. Con su estilo intacto, se animó a un partido amistoso junto a figuras como Kaká, Diego Godín, Juan Pablo Sorín, Maxi Rodríguez, Jorge Burruchaga y Felipe Melo, entre otros nombres destacados. El torneo no tuvo carácter competitivo, pero sí sirvió como antesala al Congreso que se celebrará el jueves 15 de mayo en la capital paraguaya, con la presencia de importantes referentes de las distintas confederaciones de FIFA.
Román no viajó solo. Lo acompañó Ricardo Rosica, actual secretario general de Boca y uno de los señalados por los hinchas en los pasacalles que aparecieron en las inmediaciones del club. Junto a Emiliano Algieri, fue tildado de “traidor” por un sector de la hinchada, lo que expone una interna dirigencial que se profundiza en medio de una crisis deportiva y política que todavía no encuentra rumbo claro.
Se espera que una vez finalizado su compromiso internacional, Riquelme regrese al país para enfocarse nuevamente en la elección del futuro entrenador, con Mariano Herrón confirmado como técnico interino hasta el cierre del Torneo Apertura. Mientras tanto, su participación en Paraguay dejó una imagen curiosa: lejos de la tensión y la presión, volvió a disfrutar del fútbol, aunque el fuego interno en Boca arde más fuerte que nunca.