Mientras el plantel de Boca Juniors ya se entrena en Estados Unidos para afrontar el Mundial de Clubes 2025, el presidente Juan Román Riquelme se sumó al grupo con una misión cumplida a medias: tras intensas gestiones por el regreso de Leandro Paredes, decidió volar rumbo a Miami acompañado de los refuerzos Malcom Braida y Marco Pellegrino, además del juvenil Mateo Mendía, que también forma parte de la delegación.
Durante los últimos días, Riquelme permaneció en Buenos Aires, priorizando la negociación directa con el mediocampista campeón del mundo. Aunque el acuerdo aún no está cerrado, Boca ya le presentó una oferta contractual sólida: tres años y medio de vínculo y un salario competitivo con respecto a lo que percibe en la Roma. Si el jugador da el visto bueno al regreso, el club desembolsará 3,5 millones de dólares para activar la llamada “cláusula Boca” incluida en su contrato con el club italiano. La respuesta final llegará tras el descanso del futbolista, que por ahora se mantiene al margen del mercado.
Mientras tanto, Riquelme tomó el avión este jueves por la noche, apenas después de asistir al triunfo de la Reserva frente a Atlético Tucumán por los octavos de final del Torneo Proyección, en una muestra más del seguimiento cercano que hace de todos los niveles del club. Ahora, se trasladará directamente a Fort Lauderdale, donde el plantel dirigido por Russo lleva adelante su preparación.
La expectativa crece con el inminente debut: Boca enfrentará a Benfica el lunes 16 de junio a las 19:00 (hora de Argentina) por la primera fecha del Grupo C, en un duelo que promete intensidad y mucha atención mediática. Más adelante, el cierre de la fase será el martes 24 frente a Auckland City en Nashville. Tal como lo anticipó Román meses atrás tras el sorteo, el torneo será exigente, pero el club confía en estar a la altura.