La relación entre Alan Velasco y el público de Boca atraviesa un momento delicado. En el reciente empate 1-1 frente a Unión, el futbolista de 22 años volvió a ser silbado por los hinchas xeneizes al momento de su salida del campo, en un partido que lo tuvo como uno de los puntos más bajos del equipo. Sin embargo, el jugador optó nuevamente por responder con un gesto de humildad y autocrítica que no pasó desapercibido.
En una noche cargada de tensión, Velasco fue titular como extremo por derecha, una posición en la que Russo viene probándolo para potenciar su desequilibrio. No obstante, su rendimiento volvió a estar por debajo de lo esperado y su participación quedó marcada por un error que terminó siendo determinante: perdió la pelota que derivó en el gol de Cristian Tarragona, el tanto con el que Unión se había puesto en ventaja en el primer tiempo. Tras ese traspié, Russo decidió reemplazarlo por Kevin Zenón a pocos minutos del final.
Mientras se retiraba al banco de suplentes, el murmullo en La Bombonera se transformó en silbidos. Y Velasco, lejos de ignorar el descontento, alzó el brazo mirando hacia la platea en señal de disculpas. Es la tercera vez que repite ese gesto desde su llegada al club, mostrando una actitud de reconocimiento ante la exigencia del hincha. Lo había hecho antes en la eliminación de la Copa Libertadores ante Alianza Lima, cuando falló un penal clave, y luego ante Independiente en el último partido del Torneo Apertura.
En conferencia, Miguel Russo respaldó al jugador: “Velasco intenta, lo veo bien, pero hay que seguir trabajando. El fútbol argentino necesita cambio de ritmo y si él lo consigue, será importante”. A pesar del apoyo del cuerpo técnico, los números no lo acompañan: en 18 partidos con la camiseta de Boca aún no logró convertir y solo aportó una asistencia, en un amistoso internacional frente al Bayern Múnich.
Velasco vive un presente desafiante y La Bombonera ya le hizo sentir su impaciencia. Pero su actitud dentro y fuera del campo parece mantenerlo dentro de los planes de Russo, quien confía en su recuperación futbolística.