En Boca Juniors comienza a definirse un nuevo punto de inflexión. A trece días del esperado duelo frente a Racing, Miguel Ángel Russo asumió públicamente el desgaste acumulado y dejó en claro que, esta vez, el tablero será movido. El entrenador no solo reconoció que el equipo no responde, sino que admitió que llegó el momento de tomar decisiones profundas, tanto en lo futbolístico como en la planificación del corto plazo.
La derrota ante Huracán por la tercera fecha del Torneo Clausura no fue un golpe más. Para Russo, de 69 años, la caída significó un límite. En una conferencia de prensa tan directa como inusual, el DT aseguró que se hace cargo “de todo” y anunció que buscará revertir la situación con trabajo, claridad y, sobre todo, con cambios. Algunos de esos ajustes ya comenzaron a debatirse internamente: jornadas de doble turno, concentraciones adelantadas y un análisis detallado de cada nombre propio.
Entre las dudas del cuerpo técnico se destaca la continuidad de Edinson Cavani, cuyo rendimiento ha sido cuestionado. También está bajo revisión el experimento de Rodrigo Battaglia como defensor central, mientras que el juvenil Milton Delgado podría recibir más minutos. Son apenas algunas de las incógnitas que Russo y su staff intentan resolver de cara al 9 de agosto, cuando La Bombonera reciba a Racing.
Pero no todo pasa por la cancha. En la dirigencia también se avizoran movimientos. Aunque Boca no realizó cambios de fondo en los últimos meses, el mal presente podría acelerar decisiones. Además, el mercado de pases sigue abierto para el club en caso de realizar una venta al exterior. Ignacio Vázquez, marcador central de Platense, es el nombre apuntado, aunque también suena con fuerza la posibilidad de incorporar un extremo derecho, un lugar donde ninguno de los actuales candidatos logró consolidarse.
En Brandsen 805 todo está en revisión. El equipo, el plantel, los refuerzos y también la conducción. El presente no permite más margen para la improvisación y Russo lo sabe: llegó la hora de actuar.