Alejandra “Locomotora” Oliveras, ícono del boxeo argentino y figura admirada por su lucha tanto dentro como fuera del ring, falleció este lunes a los 46 años tras tres semanas de internación. Este martes 29 de julio, familiares, amigos y fanáticos le rinden homenaje con un velatorio público en la Legislatura de la Provincia de Santa Fe, donde cientos de personas se acercan para dar el último adiós a una de las campeonas más queridas del país.
La jornada comenzó con una ceremonia íntima para el círculo cercano de Oliveras, desarrollada a partir de las 7 de la mañana. Luego, cerca de las 16, sus restos fueron trasladados a la sede legislativa santafesina, ubicada sobre la Avenida General López, donde permanecerán hasta las 21 para permitir la despedida del público. El gesto representa el fuerte vínculo que la boxeadora había forjado con la comunidad santafesina, no solo por su legado deportivo, sino también por su compromiso social y su incursión política como Convencional Reformadora.
El gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro, decretó 72 horas de duelo provincial en homenaje a su figura. Las banderas nacional y provincial ondean a media asta en todos los edificios públicos, como señal de respeto hacia una mujer que, además de conquistar seis títulos mundiales, supo ganarse el cariño popular por su entrega y sus convicciones.
Oliveras fue internada el pasado 14 de julio tras sufrir un ACV isquémico. Aunque en los últimos días su evolución ofrecía señales de esperanza, un cuadro agudo de embolia pulmonar derivó en un paro cardiorrespiratorio que resultó fatal. Su cuerpo será cremado este jueves por pedido de sus allegados, en una ceremonia privada en el Cementerio Municipal de Santa Fe.
Su legado, sin embargo, ya quedó escrito con fuerza: Alejandra fue una peleadora que nunca bajó la guardia y que, aún en sus últimos días, siguió dando batalla.