La noche de Copa Libertadores dejó más que un triunfo futbolístico. Racing superó a Peñarol con un contundente 3-1 en Avellaneda, resultado que selló la clasificación a los cuartos de final, pero el verdadero revuelo llegó después, cuando las redes sociales se convirtieron en escenario de una de las chicanas más comentadas de los últimos tiempos.
En la previa del encuentro, Peñarol había apostado a la épica publicando una imagen simbólica de su entrenador, Diego Aguirre, con el puño cerrado y la palabra “creer” como estandarte motivacional. Para los hinchas aurinegros, esa figura no es casual: Aguirre no solo marcó un gol histórico en la final de 1987 que les dio la última Libertadores, sino que también condujo al equipo a instancias decisivas en su etapa como director técnico. Su imagen representaba esperanza, historia y mística.

Sin embargo, el fútbol suele devolver con ironía lo que se intenta imponer como desafío. Tras consumar la clasificación, Racing no dejó pasar la oportunidad de responder en el mismo tono. El community manager académico replicó la publicación con una fotografía del brazo de Gustavo Costas, levantado en plena indicación desde el banco, acompañado por la misma palabra: “creer”. La referencia fue clara, directa y con un toque de burla elegante que encendió la conversación digital.

La elección de Costas no fue azarosa. Para los hinchas de Racing, el entrenador es una institución viviente. Fue parte del plantel que levantó la Copa Intercontinental en 1967, más tarde referente como capitán y, en su rol de técnico, artífice de la recordada Copa Sudamericana de 2024, que devolvió al club a la gloria internacional después de más de tres décadas. El paralelismo con Aguirre, ídolo eterno de Peñarol, convirtió el cruce de imágenes en un duelo simbólico de brazos y leyendas.
Las redes explotaron. Entre cargadas, memes y debates, los hinchas vivieron una segunda batalla fuera de la cancha, mientras el equipo ya piensa en su próximo rival: Vélez, que espera en cuartos de final. Allí, además del fútbol, se anticipa que el “partido digital” entre community managers también dará que hablar.