Tras la violencia que obligó a suspender el partido frente a Universidad de Chile por los octavos de final de la Copa Sudamericana, Independiente tomó medidas inmediatas para proteger sus derechos y los de sus socios. Este jueves, los dirigentes del club volaron a Asunción con el objetivo de reunirse con la CONMEBOL y presentar la versión oficial de los hechos ocurridos en Avellaneda, donde se registraron al menos siete heridos, según datos de la policía, y 19, según el club visitante.
El presidente del Rojo, Néstor Grindetti, junto al vicepresidente Carlos Montaña, el secretario general Daniel Seoane y el abogado Maximiliano Walker, aseguraron que su presencia en Paraguay busca defender los intereses de la institución y que no se impongan sanciones injustas sobre el club. «Venimos a contar qué nos pasó y a defender a la gente de Independiente. Está claro en las imágenes que el vandalismo lo cometieron los chilenos desde que empezó el partido», sostuvo Grindetti al llegar al aeropuerto de Asunción.
La atención ahora se centra en la CONMEBOL, donde se definirán las sanciones correspondientes. Los dirigentes del Rojo subrayaron que su intención es dejar claro que Independiente no tuvo participación en los hechos violentos y que los responsables deben ser sancionados individualmente. Además, buscan asegurar que los puntos y la reputación del club no se vean afectados por un incidente protagonizado principalmente por la parcialidad visitante.
El antecedente histórico no pasa desapercibido: en 2015, Boca fue sancionado en la Copa Libertadores tras el episodio del gas pimienta contra River, recibiendo una multa económica y partidos a puertas cerradas. Los dirigentes de Independiente buscan actuar con rapidez y estrategia para que la situación de 2025 no derive en un perjuicio similar, marcando presencia y mostrando disposición a colaborar con la investigación.
El hecho de que esta vez ambos equipos se hayan visto involucrados en un conflicto directo diferencia el incidente de otros casos recientes en torneos internacionales, donde generalmente solo una parcialidad estaba implicada. Ahora, todo se definirá en los escritorios de Luque, mientras Independiente apuesta a proteger su historia, sus socios y la integridad de la institución.