El partido entre Independiente y la Universidad de Chile por la Copa Sudamericana sigue generando fuertes repercusiones fuera del campo de juego. Lo que debía ser un encuentro deportivo terminó con graves escenas de violencia en el estadio Libertadores de América, que ahora son objeto de investigación judicial.
El fiscal de la causa, Mariano Zitto, reveló que la carátula de los hechos incluye casos de tentativa de homicidio, una figura que refleja la magnitud de lo ocurrido. El funcionario judicial destacó que, a pesar de la brutalidad de los incidentes, lo positivo es que no hubo víctimas fatales. “Con lo que vimos, podría haber terminado de una manera mucho peor”, advirtió.
Zitto explicó que la Fiscalía recibió una gran cantidad de videos y pruebas audiovisuales provenientes de hinchas y redes sociales, lo que permitió dimensionar con claridad la magnitud del desborde. Además, señaló que existieron señales previas de que la situación podía complicarse: hinchas visitantes habían ocasionado destrozos en sectores del estadio antes del inicio del encuentro, lo que debió haber encendido las alarmas de los encargados de la seguridad. Para el fiscal, la falta de coordinación entre la seguridad privada del club y las fuerzas policiales facilitó que los disturbios crecieran hasta niveles incontrolables.
Como consecuencia inmediata, el estadio de Independiente fue clausurado y la Fiscalía pidió que el Rojo no pueda jugar con público hasta que se definan responsabilidades y se implementen medidas claras de prevención. En paralelo, la dirigencia del club emitió un comunicado en el que anunció la identificación de 25 personas que participaron directamente en los hechos violentos. Según aseguraron, esos hinchas serán expulsados como socios y se solicitará que se les aplique el derecho de admisión de por vida para impedir su regreso a las canchas.
La Universidad de Chile, por su parte, presentó una denuncia formal en la Justicia argentina. Su presidente, Michael Clark, junto con miembros de la directiva y asesores legales, acudió a la Fiscalía de Lomas de Zamora para exigir que se investiguen los delitos cometidos contra los hinchas azules en Avellaneda.
Lo sucedido en el Libertadores de América no solo expone una nueva mancha para el fútbol sudamericano, sino que además abre un debate sobre los protocolos de seguridad en competencias internacionales. La decisión final de la CONMEBOL aún está pendiente, pero lo cierto es que la violencia volvió a ganar protagonismo en una noche que debía estar marcada por el deporte.