La Selección Argentina cerró su última presentación en el país antes del Mundial de 2026 con una actuación convincente en el estadio Monumental. El conjunto dirigido por Lionel Scaloni derrotó 3-0 a Venezuela en la penúltima jornada de las Eliminatorias sudamericanas y, más allá del resultado, dejó una noche cargada de emoción que podría marcar el adiós de Lionel Messi ante el público argentino.
El capitán volvió a brillar con la camiseta albiceleste y se adueñó del protagonismo con un doblete. El primero llegó sobre el cierre del primer tiempo, cuando tras una combinación con Julián Álvarez definió con sutileza por encima del arquero Wuilker Faríñez. El segundo apareció en el complemento, tras una jugada iniciada por Thiago Almada, que asistió al rosarino para que aumentara la ventaja con la categoría que lo caracteriza. Entre medio, Lautaro Martínez también se anotó en el marcador con un cabezazo de palomita después de un centro preciso de Nicolás González, en una acción que terminó de desmoronar a la defensa vinotinto.
El equipo nacional mostró autoridad desde el inicio, presionando alto y generando situaciones claras que obligaron a lucirse al arquero venezolano. Julián Álvarez, Tagliafico y el propio Messi probaron antes de que llegara la apertura, pero siempre encontraron respuestas. En la segunda mitad, la diferencia en el juego fue aún más notoria y la Albiceleste terminó consolidando una goleada que refuerza su liderazgo en la tabla con 38 puntos, mientras que Venezuela quedó en zona de repechaje con 18 unidades.
Más allá de lo futbolístico, la noche dejó imágenes que quedarán en la memoria. Los hinchas ovacionaron a Messi en cada intervención y el propio capitán, conmovido, dejó una frase que resuena como despedida: “No creo que juegue el otro Mundial, por edad es lo más lógico. Trato de sentirme bien y ser sincero conmigo mismo, cuando me siento bien disfruto”. Sus palabras acompañaron la sensación general de que este pudo haber sido su último partido oficial en suelo argentino vistiendo la camiseta nacional.
Con la clasificación asegurada y la ilusión intacta, Argentina se marcha al Mundial con la confianza reforzada. El triunfo no solo significó tres puntos más, sino también la posibilidad de despedirse de su gente en un clima de fiesta, con el ídolo máximo en el centro de la escena.