La Selección Argentina cerró las Eliminatorias Sudamericanas rumbo al Mundial 2026 con dos caras muy distintas: un sólido 3-0 sobre Venezuela en Buenos Aires y una derrota 1-0 en su visita a Ecuador. Aunque la clasificación estaba asegurada con anticipación, los partidos sirvieron como banco de pruebas y dejaron varios puntos de análisis para Lionel Scaloni, quien ya perfila ajustes pensando en el gran objetivo de Estados Unidos, México y Canadá.
Uno de los temas más sensibles está en la defensa. Los laterales sufrieron mucho en el retroceso: Nahuel Molina no pudo contener a Luis Díaz ante Colombia y Gonzalo Montiel padeció las corridas de Nilson Angulo en Quito. Por izquierda, Nicolás Tagliafico también tuvo problemas con Ángelo Preciado. La falta de Cristian Romero y Lisandro Martínez pesó demasiado, mientras que Leonardo Balerdi no aprovechó su chance al quedar en el centro de la acción en la jugada que derivó en la expulsión de Nicolás Otamendi.
La roja al capitán abrió otro capítulo: el mapa de liderazgo. Tras Otamendi, la cinta pasó por Rodrigo De Paul y finalmente quedó en manos de Emiliano Martínez. Sin embargo, el nombre que más se perfila como heredero natural es el Cuti Romero, considerado un referente indiscutido dentro del plantel.
En la mitad de la cancha, la ausencia de Thiago Almada fue notoria. El jugador del Atlético de Madrid aporta claridad y desequilibrio en el último pase, algo que Argentina extrañó frente a Ecuador. Leandro Paredes, en cambio, sigue siendo una pieza fija en los planes de Scaloni, mientras que el juvenil Mastantuono dejó buenas sensaciones y mostró personalidad con la camiseta número 10.
En ataque, Lautaro Martínez y Julián Álvarez respondieron ante Venezuela pero se apagaron en Guayaquil. Las alternativas ofensivas no ofrecieron soluciones: José Manuel López no sumó minutos y tanto Nicolás González como Giuliano Simeone quedaron en deuda. Es un área en la que el cuerpo técnico deberá trabajar de cara al futuro inmediato.