Los ecos de la eliminación de River frente a Palmeiras en la Copa Libertadores todavía resuenan en Núñez. A una semana de la derrota 3-1 en San Pablo, que selló la despedida del Millonario en semifinales, la Conmebol decidió abrir un expediente disciplinario contra Enzo Pérez y Gonzalo Montiel, dos referentes del plantel que ahora quedaron en el centro de la polémica.
El organismo sudamericano informó este miércoles que ambos futbolistas incumplieron con lo estipulado en el Código Disciplinario. Según el informe oficial, ni Pérez ni Montiel se presentaron a brindar declaraciones ante la prensa, una obligación que la reglamentación impone a determinados jugadores designados por la organización en cada partido. Este hecho representa una infracción al artículo 7.3.4.1 del Manual de Clubes de la Libertadores 2025, lo que motivó la apertura del proceso.
Pero la situación no se limita únicamente a la ausencia en zona mixta. Conmebol también analiza un posible incumplimiento del artículo 11 de su reglamento disciplinario, referido a los principios de conducta. Allí se contemplan conductas consideradas ofensivas, insultantes o difamatorias, así como comportamientos que puedan poner en entredicho la imagen del fútbol sudamericano y del propio organismo. El reclamo de Montiel al árbitro durante el encuentro, sumado al clima tenso que se vivió en los minutos finales de la serie, forman parte de los puntos bajo evaluación.
De momento, River fue notificado de la apertura del expediente, aunque la sanción definitiva se conocerá recién cuando se complete el análisis del caso. Si bien en principio se espera que las medidas sean de carácter económico y no impliquen suspensión deportiva, la dirigencia aguarda con cautela el dictamen final.
El desenlace de esta situación llega en un contexto delicado para el equipo de Gallardo, que busca recuperar la calma y enfocarse en la competencia local. Sin embargo, el club deberá ahora atender un frente adicional en los escritorios de la Conmebol, donde se definirá si Pérez y Montiel enfrentan un castigo que, aunque no afecte directamente lo futbolístico, golpea de lleno en la imagen institucional del Millonario.