Marcelo Gallardo enfrentó uno de los momentos más complejos desde su regreso a River. La derrota por 3 a 2 frente a Racing, que dejó al Millonario afuera en los octavos de final del Torneo Clausura, volvió a exponer un cierre de año lleno de tropiezos y sin objetivos en pie. Sin embargo, lejos de insinuar una salida anticipada, el entrenador confirmó en conferencia de prensa que continuará al mando y que ya comenzó a proyectar un 2026 con una reestructuración profunda del plantel.
El técnico reconoció que el desenlace del encuentro ante la Academia reflejó, en gran parte, lo que fue el último tramo del equipo, marcado por rendimientos irregulares y una serie de resultados que golpearon la confianza del grupo. Gallardo admitió que terminar el año de esta manera es un golpe difícil de digerir, especialmente por la imposibilidad de sostener la solidez que River mostró a comienzos de temporada. Señaló que se encuentra decepcionado por la manera en que cerró el ciclo competitivo y que asumir la responsabilidad del mal momento es parte de su rol.
A lo largo de la conferencia, el Muñeco profundizó en su autocrítica, reconociendo que el equipo atravesó un trimestre duro, con una seguidilla de nueve derrotas en doce partidos y eliminaciones en todas las competencias. Explicó que el análisis puertas adentro será clave para identificar los errores cometidos, remarcando que no busca exponer a nadie públicamente, sino hacerse cargo del diagnóstico general y trabajar sobre una reconstrucción necesaria.
En cuanto a su futuro, fue contundente: se siente con fuerzas para continuar y aseguró que este cierre negativo no marcará el final del proceso. Reveló que, desde este mismo martes, empezará la planificación del mercado de pases y la renovación de un plantel que, según sus palabras, necesita refrescarse tanto en lo futbolístico como en lo mental. También adelantó que el cuerpo técnico volverá a reunirse en las próximas horas para definir el cronograma de trabajos y el regreso anticipado antes de las fiestas, con el objetivo de aprovechar el tiempo de preparación.
Gallardo remarcó que el desgaste emocional del plantel fue determinante en la curva descendente del semestre y que la prioridad será descomprimir y recuperar energías antes de encarar un año que no admite nuevos tropiezos. Sobre la chance de acceder a la Copa Libertadores dependiendo de otros resultados, admitió que el club atraviesa un escenario incómodo, aunque sostuvo que está preparado para afrontar cualquier contexto desde la responsabilidad y la autoconfianza.
Con el 2025 ya consumido, Gallardo dejó claro que su apuesta es reconstruir desde adentro, recuperar la identidad perdida y devolverle a River una estructura sólida de cara a un 2026 que marcará, sin dudas, un punto decisivo para su continuidad al frente del equipo.
