El Superclásico entre River Plate y Boca Juniors terminó envuelto en una fuerte polémica que marcó el cierre del encuentro en el Estadio Monumental. Cuando el partido se extinguía y el resultado favorecía al Xeneize, una jugada dentro del área desató el reclamo generalizado del conjunto local, que pidió penal en la última acción de la tarde.
La situación se produjo tras un envío al área que encontró a Lucas Martínez Quarta en posición de disputar el balón, momento en el que recibió un contacto de Lautaro Blanco. El defensor de River cayó y de inmediato levantó el reclamo, acompañado por sus compañeros, quienes rodearon al árbitro Darío Herrera exigiendo la sanción. Sin embargo, el juez consideró que la acción no ameritaba infracción y dejó seguir el juego.
La decisión generó una reacción inmediata tanto dentro como fuera del campo. Los futbolistas del equipo dirigido por Eduardo Coudet protestaron con vehemencia, mientras desde el banco también se pedía la intervención del VAR, que finalmente no modificó el fallo inicial. Incluso hubo amonestaciones en medio de las quejas, reflejo del clima caliente que dominó el tramo final del clásico.
Tras el pitazo final, el malestar continuó. Martínez Quarta se dirigió directamente al árbitro para manifestar su disconformidad por la jugada, en una escena que resumió la bronca del equipo y de los hinchas. Así, más allá del resultado, el partido quedó marcado por una acción que seguirá siendo tema de debate y que volvió a poner el foco sobre las decisiones arbitrales en un encuentro de máxima trascendencia.
