Boca Juniors vio interrumpida su gran racha de invicto en la Copa Libertadores tras caer por 1-0 frente a Cruzeiro en el estadio Mineirao, en un partido correspondiente a la tercera fecha de la fase de grupos. El conjunto argentino, que llegaba con confianza y buenos resultados, terminó pagando muy caro la expulsión de Adam Bareiro en el cierre del primer tiempo.
El desarrollo del encuentro fue intenso desde el inicio, con un trámite friccionado y varias interrupciones que marcaron el ritmo del juego. Boca intentó sostener el plan inicial, pero la tarjeta roja a Bareiro condicionó por completo el planteo de Claudio Úbeda, obligando al equipo a replegarse y reorganizarse para afrontar todo el complemento con un jugador menos.
En la segunda parte, el Xeneize apostó por una línea más conservadora para resistir los avances del conjunto brasileño, que aunque no había generado demasiado peligro claro, fue creciendo en dominio territorial. Esa postura defensiva terminó empujando a Boca cada vez más cerca de su propio arco, hasta que en el tramo final del partido llegó el único gol del encuentro, que definió la historia a favor del equipo local.
Con este resultado, Boca no solo perdió el invicto que mantenía desde hace 14 partidos, sino que además dejó escapar puntos importantes en su camino dentro del grupo. Ahora deberá enfocarse en su próximo compromiso internacional, donde buscará recuperarse para no comprometer sus aspiraciones de clasificación en el torneo continental.
