Marcelo Weigandt llevando la pelota con BocaMarcelo Weigandt llevando la pelota con Boca

Boca vivió una noche para el olvido en Brasil tras caer ante Cruzeiro por la Copa Libertadores, en un partido que dejó una marca estadística tan contundente como preocupante: el equipo no logró ejecutar ni un solo remate en los 90 minutos. En el estadio Mineirão, el conjunto dirigido por Claudio Úbeda evidenció serias dificultades para generar juego ofensivo y prácticamente no inquietó al arquero rival, en un contexto que rápidamente se volvió adverso.

El desarrollo del encuentro ya anticipaba un trámite incómodo desde el inicio. Durante la primera mitad predominó la fricción, con escasas situaciones de peligro y un juego cortado que impidió que ambos equipos pudieran imponer condiciones. Boca, sin profundidad ni claridad en los últimos metros, se mantuvo lejos del área rival y no consiguió elaborar jugadas de riesgo. Cruzeiro, por su parte, tampoco generó demasiadas oportunidades, lo que reflejó un desarrollo parejo pero de bajo nivel futbolístico en ese tramo inicial.

La situación se complicó aún más para el Xeneize tras la expulsión de Adam Bareiro, que obligó a replantear el partido en el complemento. Con un hombre menos, Boca se replegó y resignó cualquier intento ofensivo, priorizando sostener el resultado ante un rival que manejó la posesión y el ritmo. Apenas un intento aislado, a través de un centro de Exequiel Zeballos que fue controlado por el arquero, insinuó algo de peligro. El dato final resulta elocuente: sin remates, con baja posesión y sin peso en ataque, el equipo argentino firmó una actuación atípica, más aún considerando que venía de una contundente victoria en su presentación anterior.

Por Federico Barrios

Soy un periodista deportivo apasionado por el fútbol argentino y su cultura. A través de la escritura, mi objetivo es transmitir la emoción y la pasión que rodean a este deporte. He recorrido estadios, entrevistado a jugadores y compartido historias que capturan la esencia del fútbol en Argentina.