La tensión por el empate entre Boca Juniors y Cruzeiro no impidió que una imagen se robara gran parte de la atención en La Bombonera. Apenas terminó el partido por la Copa Libertadores, Leandro Paredes apareció abrazado junto a Juan Román Riquelme y ambos se mostraron sonrientes mientras abandonaban el vestuario rumbo a la zona de prensa.
La escena rápidamente tomó fuerza porque en los últimos días habían circulado rumores sobre una supuesta mala relación entre el capitán xeneize y el presidente del club. Sin embargo, el propio volante se encargó de bajarle el tono a esas versiones con una respuesta cargada de ironía. “Tengo que ir a pelearme con Román, ja. Me peleo todos los días con él, jaja. Si ustedes dicen que estamos peleados…”, lanzó entre risas ante los periodistas presentes.
Paredes también dejó en claro que no le presta demasiada atención a las críticas ni a las especulaciones que rodean al presente del equipo. “No les doy bola. Sabía que cuando llegara al país iba a pasar este tipo de cosas. Esperaban que a Boca le vaya mal para pegarnos”, expresó el mediocampista, en medio de un contexto donde el empate dejó al club obligado a definir su clasificación en la última fecha del Grupo D.
El campeón del mundo además remarcó que su vínculo con Riquelme viene desde hace muchos años y aseguró que la relación entre ambos sigue siendo la misma de siempre. “Desde mi lado estoy tranquilo, hago mi trabajo de la mejor manera y tengo la mejor relación con Román desde que soy muy chico”, afirmó el futbolista, intentando cerrar cualquier tipo de polémica alrededor de la interna del club.
Mientras tanto, Boca continúa haciendo cuentas para intentar avanzar a los octavos de final. El equipo sabe que una victoria frente a Universidad Católica le asegurará el pase de ronda, aunque otros resultados podrían modificar el panorama. En medio de la presión deportiva y las polémicas arbitrales, la imagen entre Paredes y Riquelme terminó siendo una señal de respaldo en una noche caliente para el mundo xeneize.
