Boca atraviesa un presente muy distinto al que lo tuvo a maltraer hace apenas un mes. Lo que parecía un equipo sin rumbo comienza a transformarse en una formación con identidad y resultados. El conjunto de Miguel Ángel Russo hilvanó su tercer triunfo consecutivo en el Torneo Clausura y dejó atrás la racha de dudas que lo persiguió en la primera parte del semestre. La victoria 2-0 frente a Aldosivi en el estadio José María Minella de Mar del Plata, sumada a los anteriores triunfos ante Independiente Rivadavia y Banfield, consolidó un cambio que hoy ilusiona al hincha.
El encuentro ante el Tiburón mostró a un Boca más sólido y efectivo. Los goles de Lautaro Di Lollo y Rodrigo Battaglia sellaron una actuación convincente, no solo por el marcador sino también por la manera en que el equipo supo manejar los tiempos. El juvenil defensor volvió a destacarse en la zaga y se ganó la confianza de un entrenador que lo sostiene como pieza fija. A su lado, Ayrton Costa reemplazó con firmeza a Marco Pellegrino, lesionado, confirmando que la competencia interna empieza a ofrecer soluciones.
El mediocampo, un sector donde Russo buscó variantes durante gran parte del año, empieza a mostrar equilibrio. Leandro Paredes se consolidó como cerebro de la distribución y su sociedad con Battaglia aporta claridad y recuperación. A esto se suman Brian Aguirre y Carlos Palacios, quienes se proyectan con intensidad y completan un bloque que ofrece mayor estabilidad que en semanas anteriores.
En ofensiva, la dupla Cavani–Merentiel sigue siendo la apuesta principal. Si bien no convirtieron ante Aldosivi, su movilidad y trabajo colectivo fueron determinantes para abrir espacios. La efectividad en partidos anteriores respalda la decisión de mantenerlos como titulares indiscutidos.
Con esta racha, Boca no solo recupera confianza, sino que también se acomoda en la tabla. Hoy se ubica segundo en la clasificación anual, en zona de Copa Libertadores, y tercero en la Zona A del Clausura, apenas a dos puntos del líder Barracas Central. A nivel estadístico, el dato no pasa inadvertido: es la primera vez desde abril que el Xeneize logra tres triunfos al hilo, una marca que se había convertido en deuda pendiente.
El cambio de panorama es notorio. De un equipo que acumulaba 12 partidos sin victorias en los 90 minutos, a uno que encontró regularidad y muestra señales claras de evolución. Russo, cuestionado semanas atrás, ahora parece haber encontrado las piezas justas para armar un Boca más confiable. La pregunta inevitable es si este envión será suficiente para pelear el torneo y sostener la levantada. Por lo pronto, la crisis parece haber quedado atrás.