Estudiantes de La Plata cerró el año de la mejor manera posible: levantando un nuevo título oficial. El conjunto dirigido por Eduardo Domínguez venció 2-1 a Platense en el Estadio Único de San Nicolás y se quedó con el Trofeo de Campeones 2025. El Pincha dio vuelta un partido que parecía sentenciado, con dos apariciones decisivas de Lucas Alario en el tiempo añadido, y coronó una temporada inolvidable que lo tuvo como protagonista absoluto en el Clausura y ahora también en el encuentro definitorio del año.
Platense llegó a la final cargando con la ilusión más grande de su historia moderna. Campeón del Apertura, con una hazaña deportiva que incluyó victorias memorables ante River, Racing y San Lorenzo, el equipo había sorprendido al país y alcanzó este partido con la chance de cerrar un 2025 imborrable. Sin embargo, su rendimiento en el Clausura fue muy distinto y llegó a esta final con resultados adversos, cambio de entrenadores y dudas futbolísticas. Pese a eso, el Calamar salió decidido a competir y por largos pasajes mostró carácter y solidez.
El encuentro comenzó con paridad y un desarrollo prudente, reflejo de la tensión lógica de una final entre dos clubes que venían cargados emocionalmente. El primer tiempo no ofreció demasiadas situaciones claras, salvo intervenciones importantes de Federico Losas para mantener a Platense con arco en cero, frente al empuje de Estudiantes encabezado por Edwuin Cetré. De a poco, el Pincha empezó a adueñarse de la pelota, pero sin precisión en los últimos metros.
La historia del partido parecía cambiar definitivamente en el inicio del segundo tiempo. A los cuatro minutos, Franco Zapiola definió una jugada rápida para colocar el 1-0 a favor de Platense y encender el sueño Calamar. El gol fue un golpe directo para Estudiantes, que tardó en reaccionar y dejó espacios que su rival intentó aprovechar. Incluso hubo chances para que Platense amplíe la diferencia, pero la falta de efectividad terminó pesando.
Ante la necesidad, Domínguez movió el banco y la fórmula funcionó. La entrada de Lucas Alario le dio presencia ofensiva a Estudiantes y cambió la dinámica del desarrollo. El delantero, que venía sumando pocos minutos, demostró jerarquía y mentalidad competitiva en un escenario que exigía personalidad.
A los 34 minutos llegó el empate: Alario apareció en el área para conectar un envío preciso y poner el 1-1 que devolvió la esperanza al Pincha. Desde allí hasta el final, Estudiantes fue dueño total del partido y Platense retrocedió cada vez más. El desgaste emocional, el cansancio físico y la presión pesaron en el conjunto de Vicente López, que terminó defendiendo su resultado en campo propio.
Cuando el empate parecía inevitable, el fútbol ofreció una escena épica. En los últimos segundos del tiempo añadido, Alario volvió a aparecer en el área y empujó la pelota a la red para decretar el 2-1 definitivo. Estudiantes desató un festejo monumental dentro del estadio y terminó sellando una remontada cargada de carácter, convicción e historia.
Con este triunfo, Estudiantes reafirmó su excelente momento: en una semana conquistó el Torneo Clausura y el Trofeo de Campeones, convirtiéndose en el equipo más ganador del año y demostrando solidez en todas las etapas decisivas. Platense, por su parte, cerró una temporada inolvidable por lo logrado a mitad de año, aunque con el sabor amargo de haber dejado escapar una final que tuvo controlada.
Lucas Alario se transformó en el nombre del día y en el héroe indiscutido de la final. El delantero, que atravesó meses complejos, apareció en el momento indicado para brindar un título más a la institución platense. Tras el partido, destacó el compromiso del grupo y la mentalidad ganadora del equipo, atributos que explican la transformación de Estudiantes como gran protagonista del 2025.
Con el trofeo levantado en San Nicolás, Estudiantes se mete de lleno en la historia reciente del fútbol argentino: campeón del Clausura, campeón del Trofeo de Campeones y dueño del cierre perfecto de temporada. El Pincha cerró el año como empezó: compitiendo, creciendo y levantando títulos. Mientras que Platense se marcha con orgullo deportivo, aunque sin la corona que soñaba. El 2025 ya tiene su rey: Estudiantes de La Plata.
