Con el cierre del calendario 2025, Boca Juniors comenzó a visualizar uno de los desafíos más importantes del próximo año: la Copa Libertadores 2026. Tras la coronación de Corinthians en la Copa de Brasil, quedaron definidos los copones para el sorteo de la fase de grupos y el panorama para el equipo dirigido por Claudio Úbeda empieza a tomar forma. Aunque todavía restan más de tres meses para el debut, en Brandsen 805 ya analizan escenarios y riesgos ante un torneo que promete ser feroz, especialmente por la presencia masiva de clubes brasileños.
Además, Boca afrontará la competencia con el privilegio de ser cabeza de serie. Ese estatus, conseguido gracias a su ubicación en el cuarto lugar del ranking Conmebol, le permitirá evitar en la etapa inicial a varios de los candidatos al título. Entre ellos aparecen Flamengo, Palmeiras y Fluminense, además de históricos como Peñarol o Nacional de Montevideo. Sin embargo, la tranquilidad es solo parcial: el reglamento también limita los rivales locales y, debido a ello, el abanico de posibles contrincantes se reduce considerablemente.
La mayor amenaza asoma en el Bombo 2. Con Lanús y Estudiantes descartados por compartir nacionalidad, Boca concentrará su atención sobre dos pesos pesados brasileños: Corinthians y Cruzeiro, ambos con planteles imponentes y ambición continental. A estos dos candidatos se suman Libertad, Cerro Porteño, Bolívar y Universitario, equipos que suelen crecerse en Libertadores y que podrían recalar en el grupo del Xeneize. Desde el Xeneize siguen de cerca ese detalle, conscientes de que un sorteo complejo puede modificar estrategias deportivas, planificación física y hasta el armado definitivo del plantel.
En el Bombo 4 también habrá puntos de atención. Si bien es habitual catalogar ese copón como el de menor dificultad, Boca deberá observarlo con cuidado. Allí aparece Mirassol, revelación brasileña, y cuatro cupos pertenecientes a los clasificados por Repechaje. En ese camino podría aparecer Argentinos Juniors, la única institución argentina con chances de compartir zona con Boca, siempre y cuando supere sus dos instancias previas. Una posibilidad que, de darse, le agregaría picante a la fase de grupos por historia, cercanía y competencia directa en el ámbito local.
Con el sorteo pautado para la semana del 18 de marzo, Boca ya comenzó a construir el recorrido rumbo al sueño máximo: levantar su séptima Copa Libertadores. El camino será largo, complejo y lleno de adversarios de peso, pero la ilusión está intacta. El club volverá a un torneo que conoce como pocos y buscará regresar a la pelea grande después de un 2025 exigente, lleno de cambios y objetivos renovados. En La Bombonera, la cuenta regresiva ya empezó.