La preocupación se instaló en el Mundo Boca después del empate ante Platense. No solo por el rendimiento colectivo, que volvió a dejar dudas, sino por la imagen de Leandro Paredes abandonando el campo con visibles gestos de dolor y hielo en el tobillo derecho. El capitán de Boca Juniors no pudo completar el encuentro y encendió las alarmas de cara al clásico del viernes frente a Racing Club.
El mediocampista arrastra una molestia desde fines de 2025, producto de un esguince en ese mismo tobillo. Hasta ahora había logrado competir pese al dolor, pero esta vez la situación se agravó. A los 40 minutos del segundo tiempo pidió el cambio y dejó su lugar a Milton Delgado, evidenciando que no estaba en condiciones de continuar. Tras el partido, reconoció que viene jugando con esa dolencia y que forma parte de las exigencias propias del calendario, aunque esta vez el malestar fue mayor al habitual.
La posible ausencia de Paredes representa un problema central para el entrenador Claudio Ubeda. Sin Exequiel Zeballos como alternativa de desequilibrio, gran parte del circuito futbolístico del equipo pasa por los pies de su capitán. Es quien ordena, distribuye y asume la responsabilidad en los momentos de mayor tensión. La decisión ahora pasa por evaluar si conviene preservarlo para evitar una recaída más severa o arriesgarlo en un duelo de alto voltaje como el que se avecina.
En caso de no llegar en condiciones, Delgado asoma como la opción más natural para ocupar el eje del mediocampo. El juvenil, cada vez que ingresó, respondió con solvencia. Una línea media junto a Santiago Ascacíbar y Williams Alarcón o Tomás Belmonte aparece como alternativa. Sin embargo, más allá de las variantes, Boca sabe que no tiene un reemplazo directo para su líder futbolístico. El clásico ante Racing no solo pondrá a prueba el carácter del equipo, sino también la capacidad de administrar una situación física que hoy genera inquietud.
