La lesión de Juan Carlos Portillo modificó el panorama deportivo de River Plate en un momento delicado de la temporada. El mediocampista sufrió la rotura del ligamento cruzado anterior de la rodilla derecha durante el encuentro frente a Argentinos Juniors y deberá afrontar una recuperación estimada en ocho meses. La gravedad del diagnóstico no solo representa una baja sensible en la rotación, sino que además habilitaba al club a incorporar un refuerzo fuera del plazo habitual del mercado.
Sin embargo, tras analizar el escenario puertas adentro, la dirigencia y el cuerpo técnico encabezado por Marcelo Gallardo optaron por no utilizar ese cupo extraordinario. La decisión responde a varios factores: el plantel ya fue conformado con anticipación y consideran que el mercado, con el libro de pases cerrado a nivel local, ofrece pocas alternativas viables sin realizar inversiones desmedidas. En Núñez entienden que cualquier negociación en este contexto implicaría cifras elevadas y no están dispuestos a comprometer recursos sin plena convicción deportiva.
Desde lo futbolístico, el puesto de volante central no quedó desprotegido. En el último mercado llegaron Aníbal Moreno y Fausto Vera, quienes amplían las variantes en la zona media y fueron incorporados justamente para reforzar ese sector. A ellos se suma Kevin Castaño como opción polifuncional, mientras que Agustín De La Cuesta continúa en el club y podría ser considerado si las circunstancias lo requieren. La estructura del mediocampo, aseguran internamente, tiene recambio suficiente para afrontar la competencia.
Así, en medio de un contexto de resultados adversos y cuestionamientos externos, River apuesta por sostener la planificación original y confiar en los recursos disponibles. La lesión de Portillo representa un golpe deportivo y humano, pero en el club entienden que la respuesta no está en el mercado sino en fortalecer el funcionamiento colectivo y recuperar la solidez que el equipo aún busca en este inicio de año.