La Fórmula 1 podría estar a punto de recibir una de las noticias más esperadas por los fanáticos del automovilismo argentino. Desde Europa, diversos medios especializados y prestigiosos portales deportivos aseguran que Franco Colapinto está a un paso de convertirse en piloto titular de Alpine, nada menos que en el Gran Premio de Emilia-Romaña, en Imola, el fin de semana del 18 de mayo. Aunque la escudería francesa aún no lo ha oficializado, las piezas del rompecabezas comienzan a encajar y el movimiento parece inminente.
Las últimas horas estuvieron marcadas por un fuerte runrún en los boxes del equipo francés. El rendimiento de Jack Doohan, actual piloto de reserva, fue tema de debate luego de su breve participación en Miami, donde apenas pudo completar una vuelta tras colisionar con Liam Lawson. Este nuevo golpe a su desempeño, que se suma a varios errores anteriores, habría sido el detonante para que Alpine se plantee seriamente una modificación. Según «The Race», el reemplazo natural es Colapinto, quien cuenta con el respaldo del equipo y ha estado cumpliendo una intensa preparación en el simulador de Enstone durante las últimas semanas.
La situación de Doohan tampoco ayuda. Más allá de los incidentes en pista, medios como L’Équipe destacan que nunca logró afirmarse como una opción sólida y confiable para el futuro del equipo. En contraste, el piloto argentino de 21 años aparece como una alternativa fresca, con hambre de competencia y un fuerte respaldo tanto técnico como comercial. Y aquí surge otro indicio revelador: Horacio Marín, CEO de YPF —uno de los principales sponsors de Colapinto— dejó escapar sin querer un posible anticipo. Durante una entrevista televisiva, un micrófono abierto lo captó diciendo “Imola” tras ser consultado por el futuro del joven corredor.
Por su parte, Flavio Briatore, asesor clave en Alpine, trató de enfriar los rumores con una respuesta esquiva al decir que por ahora Colapinto sigue siendo “reserva, reserva, reserva”. Sin embargo, el tono irónico de sus declaraciones no hizo más que aumentar las sospechas. En el paddock muchos entienden ese mensaje como una maniobra para mantener el anuncio bajo control hasta que se terminen de cerrar detalles administrativos y técnicos.
Imola aparece así como el escenario ideal para el gran salto de Colapinto a la elite del automovilismo mundial. El circuito italiano no solo representa un trazado icónico del calendario de la F1, sino también una oportunidad perfecta para que el piloto argentino dé sus primeros pasos en la categoría máxima bajo un marco técnico que conoce y domina, gracias a su trabajo previo con el equipo.
La posibilidad de que un argentino vuelva a estar en la parrilla de salida de un Gran Premio genera una enorme expectativa en el país, que no ve a uno de sus representantes en pista desde la era de Gastón Mazzacane. Si bien aún falta la confirmación oficial, el ambiente ya huele a debut. Colapinto parece estar listo, Alpine también. Ahora, todo apunta a que la historia comenzará a escribirse en Imola.