Ángel Di María, conocido como Fideo, volvió a encender la pasión de los hinchas de Rosario Central con un emotivo video compartido a través de las redes oficiales del club. Con la camiseta del Canalla puesta, el ídolo expresó su alegría y agradecimiento, dejando claro que su retorno al club es el cumplimiento de un sueño largamente anhelado.
Un regreso soñado
En el video, Di María se dirigió a la hinchada con una calidez que solo los grandes de este deporte saben transmitir:
“¡Hola Canallas! Estoy muy feliz de volver a casa, es un sueño que tenía desde que me fui. Hoy estoy acá, cumpliendo el sueño que tanto quería, con mucho amor de volver a vestir esta camiseta y feliz de estar acá. Ojalá el Gigante esté lleno como siempre en mi primer partido y ojalá se cumplan los sueños que queremos, que son cumplir los objetivos. Un abrazo y, ¡vamos Central!”
La sinceridad de estas palabras ha resonado en cada rincón del Estadio Gigante y en los corazones de quienes han seguido su carrera, marcando un antes y un después en la relación del jugador con su amado club.
El camino de regreso
El regreso de Di María no es solo el retorno de un jugador de talla internacional a Rosario Central, sino también el reencuentro con sus raíces. Entre los homenajes a su trayectoria, se destaca el emotivo vínculo con Rubén Tomé, el primer entrenador que reconoció en el talentoso “Angelito” la chispa de grandeza que lo llevaría a brillar en el escenario mundial.
En una entrevista en El Torito, el club donde Di María dio sus primeros pasos, Tomé recordó aquellas memorables jornadas en que la pasión se vivía en cada juego de barrio:
“Destacaba las ganas. Cuando me otorgaron la categoría ’88, iba a competir en la Rosarina, viene la mamá en bicicleta y me lo dejaba al Flaco, se le caían las medias de flaquito que era. En la canchita de tierra, inflábamos las tres pelotas que teníamos, llegaban los compañeros y hacíamos torneítos. Se notaba que el Flaco era una criatura diferente porque esa magia interna que sigue llevando está intacta.”
Una etapa marcada por la pasión
El retorno de Di María a Rosario Central llega en un momento en el que el fútbol argentino se llena de expectativas y emociones. Su llegada representa, para muchos, la materialización de un sueño de infancia y la esperanza de que se cumplan grandes metas tanto en lo deportivo como en lo personal. Además, el emotivo saludo y la conexión palpable con la hinchada consolidan su imagen no solo como un gran jugador, sino como un ícono que sigue siendo referencia y fuente de inspiración para futuras generaciones.