Maximiliano Salas ya no forma parte del plantel de Racing. Esta mañana se presentó en el predio de la Academia, saludó a sus compañeros y retiró sus pertenencias personales. Todo indica que su próximo destino será River, donde lo espera Marcelo Gallardo, pero todavía no se concretó el paso final: el pago de la cláusula de rescisión.
Aunque el delantero ya le dio el visto bueno al cuerpo técnico del Millonario y River tomó la decisión de ejecutar la cláusula de ocho millones de euros para quedarse con el atacante, el depósito aún no fue realizado. Por ahora, falta que un escribano o un representante legal notifique formalmente a Racing y pida los datos bancarios para transferir el monto correspondiente. Recién con esa instancia cumplida, Salas podrá ser presentado oficialmente como refuerzo.
Mientras tanto, el jugador espera en Buenos Aires, con la revisión médica programada y sus valijas listas para mudarse a Núñez. La idea es que se sume cuanto antes a la pretemporada, aunque si el trámite se demora, recién podría estar el jueves en Ezeiza.
Desde Racing se muestran cautos pero atentos, y aunque no hubo declaraciones públicas, puertas adentro no cayó bien que el pase se dé mediante la cláusula, algo poco habitual entre clubes del fútbol argentino. Aun así, el vínculo con el jugador parecía encaminado para renovarse, pero el llamado de Gallardo modificó por completo el panorama.
Salas, de 26 años, llegó a Racing en 2024 y fue pieza clave en la obtención de la Copa Sudamericana y la Recopa. Su salida, si se concreta, será un golpe para la Academia y un refuerzo estratégico para River.