En una noche que comenzó con esperanza pero terminó con frustración, Inter Miami quedó eliminado de la Copa de Campeones de la Concacaf tras caer 3-1 en casa ante Vancouver Whitecaps. Con Lionel Messi desde el arranque y el empuje de su público en el Chase Stadium, el equipo dirigido por Javier Mascherano buscaba revertir el 0-2 sufrido en la ida. El inicio fue prometedor, pero Vancouver lo dio vuelta en una ráfaga y sentenció una serie que terminó con un contundente 5-1 global.
El conjunto del sur de la Florida arrancó con intensidad. A los ocho minutos, Jordi Alba rompió el cero con un disparo desde la izquierda que se coló tras una floja reacción del arquero japonés Yohei Takaoka. Ese gol renovó el ánimo del equipo y encendió la ilusión del milagro. Messi tuvo un par de oportunidades para ampliar la ventaja: una pelota que le quedó picando en el borde del área y un tiro libre que intentó sorprender al arquero. Sin embargo, el segundo tanto no llegó, y esa falta de eficacia sería determinante.
Vancouver, que había avisado con un remate al palo de Emmanuel Sabbi, salió decidido en el complemento. En apenas cinco minutos igualó el encuentro con un remate preciso de Brian White. Y casi sin dar respiro, Pedro Vite capturó un rebote y puso el 2-1. Con el gol de visitante como criterio de desempate, Inter necesitaba anotar cuatro más para avanzar. Fue un golpe anímico del que no pudo recuperarse. Para colmo, a falta de diez minutos, Sebastian Berhalter, uno de los héroes del partido de ida, firmó el tercero y selló la clasificación de los canadienses.
Con este resultado, el conjunto de Vancouver, líder de la MLS y revelación del torneo, se metió en la final, donde enfrentará a un mexicano: Cruz Azul o Tigres. Para Messi y compañía, la Concachampions se convirtió en una promesa que no pudo ser.