En una semana marcada por la incertidumbre y la tensión en Boca, Miguel Ángel Russo decidió tomar el control del vestuario y encarar los problemas de frente. Tras la dura derrota ante Huracán y un día libre que sirvió para enfriar los ánimos, el plantel regresó este martes al trabajo en el predio de Ezeiza. Pero antes de que la pelota comenzara a rodar, hubo una charla intensa entre el cuerpo técnico y los jugadores. El entrenador de 69 años, fiel a su estilo frontal, hizo una autocrítica de su gestión y planteó la necesidad urgente de modificar el rumbo.
Uno de los puntos clave de la reunión fue el caso de Miguel Merentiel, cuya sorpresiva salida durante el último partido había generado revuelo tanto dentro como fuera del vestuario. La charla con el delantero se produjo en un clima maduro, y ambas partes lograron aclarar los motivos de aquella decisión. Como gesto de respaldo al jugador, apareció una bandera en su apoyo en el predio, lo que marcó una señal del sentir de parte del plantel y los hinchas.
La situación no se agota ahí. Russo también comunicó que se vienen cambios en la metodología de trabajo. Se evalúan prácticas de doble turno, entrenamientos en La Bombonera, días de concentración y una utilización más activa de Casa Amarilla. El objetivo es claro: revertir el bajo nivel del equipo y llegar con otra cara al partido clave ante Racing, dentro de once días.
Mientras tanto, las novedades en lo físico no acompañan. Ayrton Costa y Carlos Palacios siguen entrenando de manera diferenciada por lesiones y su presencia frente a la Academia aún es incierta. En paralelo, Riquelme y el Consejo de Fútbol están «en revisión», lo que alimenta el clima de posible reestructuración total dentro del club.