La situación interna en Boca Juniors atraviesa uno de los momentos más tensos del ciclo actual. Marcos Rojo, Cristian Lema y Marcelo Saracchi fueron apartados del plantel profesional de forma definitiva, luego de una serie de cortocircuitos con el entrenador Miguel Ángel Russo. La medida fue drástica: ya no podrán entrenarse con el grupo y se les prohibió el ingreso al vestuario principal.
El conflicto se desató tras una fuerte discusión entre Rojo y el cuerpo técnico en la jornada del martes, cuando el ex capitán mostró su disconformidad por una decisión de Russo: a los futbolistas que no habían concentrado ante Huracán se les solicitó no participar de una charla grupal de análisis. Rojo, molesto con el planteo, optó por retirarse del predio sin participar de la práctica. Ese episodio fue el punto de quiebre.
Al día siguiente, los tres jugadores se encontraron con una sorpresa: al llegar al predio de Ezeiza, un utilero les informó que debían dirigirse a un vestuario distinto, sin mayores explicaciones. Más tarde, los integrantes del Consejo de Fútbol, Raúl Cascini y Marcelo Delgado, les comunicaron oficialmente que quedaban marginados y que, de ahora en más, se entrenarían de manera diferenciada.
La decisión no solo afecta a Rojo, quien ya había protagonizado otros roces con Russo durante la pretemporada en Miami, sino también a Saracchi y Lema, dos futbolistas que venían siendo relegados desde el regreso del plantel tras el Mundial de Clubes. La determinación generó desconcierto incluso dentro del vestuario, por la forma en que se ejecutó y los rumores cruzados sobre quiénes fueron los encargados reales de transmitirla.
Mientras el Consejo se prepara para una posible reestructuración y crecen las dudas sobre el futuro de los tres jugadores en el club, el escenario deja una señal clara: en Boca ya no hay margen para los conflictos internos. Y todo indica que este episodio marcará un antes y un después en el ciclo de Russo al frente del equipo.