River afronta el último partido del Torneo Clausura en un clima inesperado, marcado por una decisión fuerte de Marcelo Gallardo que sorprendió incluso dentro del propio plantel. Con siete bajas confirmadas por lesiones, sanciones y convocatorias internacionales, el técnico decidió excluir de la lista de concentrados a dos futbolistas de peso que habían sido habituales en sus planes: Paulo Díaz y Miguel Ángel Borja. La determinación tomó dimensión porque se da justo en la antesala de un partido clave en Liniers, donde el equipo todavía pelea por mejorar su posición en la tabla anual.
El movimiento del entrenador deja en evidencia que el proceso de renovación comenzó antes de lo previsto. Tras un año irregular y con varios contratos próximos a vencer, Gallardo ya empezó a definir qué piezas estarán en su nueva construcción para 2026 y cuáles quedarán al margen. Ese reordenamiento afecta de lleno a Paulo Díaz, quien venía de ser titular en el Superclásico pero perdió terreno en la competencia interna. Su rendimiento ante Boca y la consolidación de Lautaro Rivero aceleraron un final de ciclo que en el club ya se veía venir.
La situación de Borja también se volvió insostenible desde lo futbolístico. Pese a su rol secundario desde el regreso de Gallardo, siempre había encontrado minutos como alternativa en el ataque. Sin embargo, sus últimos ingresos fueron muy por debajo de lo esperado y los penales fallados en partidos decisivos terminaron de inclinar la balanza. Su vínculo expira en diciembre y la decisión del cuerpo técnico confirma que su etapa en Núñez está prácticamente cerrada, incluso antes del cierre del torneo.
Más allá de estos dos nombres fuertes, River afrontará el choque ante Vélez con un número considerable de ausencias, lo que vuelve todavía más llamativa la determinación del técnico. Montiel, Meza, Colidio, Martínez Quarta y Acuña no estarán disponibles por distintos motivos, mientras que Kevin Castaño y Matías Galarza se encuentran con sus selecciones. El escenario obliga a reacomodar piezas y a apostar por variantes que no estaban en los planes iniciales.
El partido en el José Amalfitani será decisivo para cerrar la temporada, pero también funcionará como una radiografía del nuevo River que Gallardo empieza a moldear. La exclusión de dos jugadores históricos en su ciclo marca un punto de inflexión y deja claro que el proceso de reconstrucción ya está en marcha.
