La derrota de River por 4 a 1 ante Tigre en el estadio Más Monumental, por la cuarta fecha del Grupo B del Torneo Apertura, no solo significó la pérdida del invicto en el campeonato, sino que dejó una marca estadística que no pasaba desapercibida en Núñez. El equipo de Marcelo Gallardo vivió una noche muy adversa, superado de principio a fin por un rival que fue contundente y eficaz, y que aprovechó cada error defensivo para construir una victoria histórica.
El resultado cortó una racha que llevaba más de nueve años sin que River recibiera cuatro goles jugando como local. La última vez había sido en diciembre de 2016, en un Superclásico ante Boca, lo que dimensiona aún más el impacto del golpe sufrido ante el Matador. Desde entonces, el Millonario había logrado sostener una solidez defensiva notable en su estadio, incluso en derrotas, algo que esta vez no pudo sostener frente a la efectividad del conjunto de Victoria.
El antecedente inmediato más cercano a una caída amplia en condición de local se remontaba a otros contextos muy puntuales, y nunca con cuatro tantos en contra en el Monumental. Por eso, el 4-1 frente a Tigre no solo reavivó viejos recuerdos incómodos, sino que también encendió las alarmas en el cuerpo técnico, que deberá corregir rápidamente errores estructurales de cara a lo que viene en el torneo.
Además, el partido volvió a profundizar una curiosa estadística negativa para Gallardo frente a Tigre. Cada vez que el Matador logró ganar en el Monumental, el Muñeco estuvo involucrado, primero como jugador y luego como entrenador. La goleada del último fin de semana se sumó así a una serie de antecedentes que explican por qué el triunfo del equipo de Victoria quedó grabado como uno de los golpes más duros que recibió River en su casa en la última década.