Alpine atraviesa días de alivio en la previa de la temporada 2026 de la Fórmula 1 y Franco Colapinto es uno de los principales beneficiados. En medio de un clima de tensión en los despachos de la FIA por el futuro de las unidades de potencia, la escudería francesa recibió señales positivas respecto al motor Mercedes que utilizará a partir del próximo campeonato. Un conflicto técnico impulsado por varios rivales directos parecía amenazar el proyecto, pero todo indica que no tendrá consecuencias inmediatas.
La controversia se originó por un reclamo formal presentado por Audi, Honda, Ferrari y Red Bull, quienes pusieron bajo la lupa la relación de compresión de los motores alemanes. La sospecha giraba en torno a una posible ventaja de rendimiento en determinadas condiciones térmicas, lo que llevó a estos equipos a solicitar cambios en el sistema de medición antes del inicio del calendario. De haberse avanzado, Alpine y Colapinto habrían sido impactados de lleno, ya que el equipo francés apostó fuerte por la tecnología Mercedes tras abandonar su propio desarrollo.
Sin embargo, el escenario comenzó a aclararse tras las reuniones del Comité Asesor de Unidades de Potencia. El periodista Jonathan Noble, del medio británico The Race, explicó que no existió acuerdo para modificar el reglamento en el corto plazo y que la falta de consenso bloqueó cualquier intento de ajuste inmediato. Esa definición enfrió una discusión que había escalado rápidamente y devolvió tranquilidad tanto a Alpine como a Mercedes.
El factor tiempo terminó siendo decisivo. La homologación final de los motores está fijada para el 1 de marzo y, con la fecha tan cercana, resulta inviable introducir cambios técnicos profundos antes del arranque del campeonato, previsto para el 8 de marzo en Australia. Así, el motor Mercedes llegará a la pista sin restricciones adicionales, allanando el camino para que Alpine encare 2026 con mayor estabilidad y permitiendo que Colapinto se enfoque plenamente en su preparación deportiva.
