El pase de Edwin Cetré a Boca atraviesa un momento de pausa inesperada a raíz de observaciones surgidas en los estudios médicos iniciales. El delantero colombiano, que estaba muy cerca de convertirse en refuerzo del Xeneize, no logró superar algunos parámetros evaluados por el cuerpo médico del club, lo que encendió señales de alerta y llevó a frenar el avance de la operación. Por ahora, la negociación no está descartada, aunque quedó sujeta a un análisis más profundo de su situación física.
Ante este escenario, Boca decidió solicitar un informe médico complementario, más detallado que el control habitual previo a la incorporación de un futbolista. En esa revisión ampliada, los profesionales detectaron resultados que no coincidieron con los criterios habituales del club y elevaron el informe a la dirigencia. La intención fue corroborar información que ya circulaba desde el exterior y contar con un panorama claro antes de asumir cualquier riesgo deportivo o institucional.
La situación no es nueva para Cetré. A comienzos de febrero, cuando su llegada a Athletico Paranaense parecía resuelta, la transferencia se frustró a último momento luego de que el club brasileño argumentara inconvenientes en los exámenes cardiológicos. Si bien desde Estudiantes explicaron en aquel momento que la caída se debió a diferencias contractuales de último momento, en Boca tomaron nota de lo ocurrido y optaron por verificar cada antecedente antes de avanzar.
Más allá del freno actual, el acuerdo entre Boca y Estudiantes por un porcentaje del pase ya estaba encaminado, al igual que la negociación paralela con Independiente de Medellín para completar la operación. Incluso se había evaluado incluir un préstamo de un jugador xeneize para liberar un cupo en el mercado. Mientras se define si los resultados médicos permiten seguir adelante, en La Ribera continúan trabajando en otras alternativas, con la idea de sumar refuerzos ofensivos antes del cierre del plazo habilitado.