Tras la derrota en el Superclásico ante River y una serie de fracasos deportivos que culminaron en la eliminación de Boca de todas las competencias internacionales, el ciclo de Fernando Gago como entrenador llegó a su fin. Sin embargo, su salida del club dejó una herencia económica que todavía se está resolviendo en los pasillos de Ezeiza y en la mesa chica del Consejo de Fútbol. Aunque el despido fue inmediato, la desvinculación legal y financiera aún no está cerrada.
Uno de los puntos más significativos es que Boca Juniors ya se vio obligado a abonar una deuda pendiente con el exentrenador por una cifra cercana a 1,5 millones de dólares. Ese monto corresponde al dinero que Gago había desembolsado de su propio bolsillo cuando decidió romper su contrato con Chivas de Guadalajara en octubre de 2024, en un contexto tenso y en malos términos con la dirigencia mexicana. En aquel momento, el ahora exDT del Xeneize pagó una cláusula de salida para sumarse al club de sus amores, y recién ahora esa cifra fue devuelta por Boca como parte del acuerdo de salida.
Pero eso no es todo. A Gago todavía le quedaban ocho meses de contrato, por lo que resta definir cuánto le pagará Boca en concepto de salario por la rescisión anticipada. Esa cifra, mantenida bajo estricto hermetismo por la dirigencia, podría no ser descomunal en comparación con lo que el club invirtió en el último mercado de pases, como la compra del pase de Alan Velasco por 10 millones de dólares. Aun así, representa un gasto que no estaba en los planes inmediatos de la institución.
Mientras se cierran los números y se firman los papeles, en el predio boquense ya se barajan nombres para ocupar el banco. Gabriel Milito, recientemente subcampeón de América con Atlético Mineiro, es uno de los favoritos, junto a Gustavo Quinteros, quien sigue disponible tras su salida del Gremio. También aparece Cristian “Kily” González como opción viable, aunque sin el consenso total del Consejo. Por ahora, el nombre de Carlos Bianchi vuelve a sobrevolar La Boca, aunque todos saben que su regreso parece más un anhelo que una posibilidad real.